“Piensa, luego actúa”

Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan fácil. No lo digo yo, lo decía Aristóteles.

En muchas ocasiones, la paciencia nos juega una mala pasada, nos traicionan los nervios, nos callamos ante lo que nos parece injusto para nosotros o para alguien que conocemos, o no, y lo acabamos pagando contra una persona que no tiene ningún tipo de culpa y que casi siempre suele ser de nuestro círculo de confianza, ya sea familiar, amistad, o sentimental. Es muy complejo tener que aguantar el tipo ante ciertas circunstancias que nos parecen injustas o desproporcionadas, ya sean laborales, siempre tan de moda, sentimentales, un clásico, amistosas, esos pequeños roces de orgullo infinito, o simplemente, la mera observancia por la calle hacia desconocidos.

Algunos de los hábitos para mejorar ésto y ser más justos con quien nos rodea y con nosotros mismos, ya que de esta forma, no nos sentiremos mal, y en peores ocasiones frustrados tras lo que hayamos hecho, dicho o escuchado, es ser conscientes de una parte de inteligencia emocional que poseemos y que podemos potenciar, ya que todas y todos la tenemos de una manera más o menos desarrollada y que en otra entrada hablaremos más profundamente de ella.

Podemos mejorar y potenciar aspectos que nos harán más ricos emocionalmente, como…

  • Ser capaces de poner límites; Es la capacidad de decir NO, hay que pensar y después si es necesario, hablar, para posteriormente, actuar.
  • Invertir en energía emocional: Resolver conflictos, sin ningún ataque de ira repentina, eso hace daño no solo al que tenemos delante, sino a nosotros mismos.
  • Mirar hacia adelante: Aprender de los errores pasados, no pasa nada, todos nos hemos equivocado, nos equivocaremos y seguiremos haciéndolo, es parte de la evolución del ser humano. Hay que aprender, no estancarse en el pasado.
  • Asume tu error: Asumir responsabilidades es de valientes, escurrir el bulto y hacer como que nada ha pasado nada, no lo es, saber que has cometido un error y aprender de él, en cualquier circunstancia, es la clave de la vida.

Como decía Daniel Goleman, padre de la inteligencia emocional y autor del best seller, no hablamos de reprimir nuestras emociones, sino de canalizarla para qué de ésta manera podamos expresarla de manera pacífica sin intoxicarnos de emociones negativas.


|Escrito por Juan Gallego|juangallego

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